
Se puede decir que es una de las colas más largas que he contemplado sin que se ofrezca algo gratis. Por agosto, cada año, centenares de personas, cargadas de paciencia y apetito, esperan su turno para poder saborear una sustanciosa ración de judiones. He acudido varios años a la Judiada de la Granja de San Idelfonso (Segovia), siempre en calidad de músico, por lo que he tenido el privilegio de degustar los judiones sin esperas.
Las sandías y los melones son el postre perfecto para desengrasar el suculento plato de las leguminosas. Ese año toqué con la Charanga Cubalibre. Entre canción y canción percibí un color amariverdoso sobre una mesa de madera. Todo parecía estar colocado al milímetro para realizar un bonito y fresco bodegón, pero caí en que me dejé mis lienzos en casa..., por suerte llevaba mi móvil.